Rosie, Carmela, las noches de cine y Joe Arroyo


Rosie Leventon, trabajando en su proyecto, junto a José Luis Rius, un colaborador de la residencia.

A medida que pasaban las semanas nuestros rostros se hicieron familiares en el pueblo. El hecho que la mayoría del grupo no hablara español, no significó ningún impedimento para que los chicos se comunicaran en espanglish o italioñol con los vecinos de la comunidad, quienes de manera amable nos saludaban y preguntaban, ¿cómo va el trabajo?
Pasados los primeros días y fuera de las jornadas del rodaje, coincidí algunas veces en mi tiempo libre con la británica Rosie Leventon, (después de ese cruce fugaz en la cocina), fue a través de mi amiga Hui-Ying Tsai, que esas coincidencias se materializaron en cenas que tuvimos los tres amenizados con temas muy diversos, como la vida en Brooklyn, situaciones con los materiales para la exhibición, el porvenir de nuestras vidas al finalizar la residencia, entre otros. Rosie, una londinense en sentido literal de la palabra, es una artista plástica, con experiencia y reconocimiento alrededor del mundo, dentro del circuito del arte contemporáneo. Desarrolló un interesante proyecto construido con materiales como madera, ladrillos, cemento y cerámica, una especie de palomar, en forma de torre circular, para que las aves establecieran su microcosmos, en un punto de encuentro entre la naturaleza y los moradores.
Rosie cayó enferma un par de días a causa de un virus de origen desconocido, a ratos estuvo en cama guardando reposo, y digo a ratos, porque es una mujer cuya fortaleza y disciplina por el trabajo son un modelo a seguir. Cada mañana tuvo la fuerza para levantarse y adelantar su obra hasta donde fuera posible. Una noche nos contó que un hombre encapuchado entró a su habitación a media noche, con una linterna de luz blanca e intensa, preguntando ¿quién anda ahí?, pero antes que ella pronunciara una palabra, el misterioso personaje salió fugazmente y se escabulló en la oscuridad para siempre. En su momento creímos que era un relato causado por el delirio de la fiebre, era improbable que ese episodio con tintes de thriller sucediera en un lugar tan apacible, pero debido a su insistencia, nos lo tomamos en serio, la única opción fue esclarecer la misteriosa escena. Días después me enteré que fue un malentendido de uno de los integrantes del grupo en la búsqueda de un calentador portátil extra, y ante la premura de la situación, se confundió de habitación. Por suerte el asunto se aclaró, y todos quedamos tranquilos.

Carmela Cosco en el estudio-taller 

Carmela  Cosco, es una artista visual italiana, radicada en Catanzaro, Calabria, al sur de Italia, la tierra de Domenico Mimmo Rotella, el maestro del pop art italiano. Carmela centra su obra en temáticas sociales, enfocadas en una profunda crítica a las consecuencias irreparables del consumismo salvaje en la vida del ser humano. Un día antes del lanzamiento de este blog, estableció comunicación conmigo para saludarme y saber cómo va la postproducción del documental, se mantiene muy activa, e inquieta explorando espacios y temas para su trabajo. En la residencia, desarrolló un proyecto representativo del sistema vascular, compuesto por elementos del ecosistema, una instalación que invitaba a la comunidad a participar activamente de la propuesta. Para entender su pieza debí esperar a que estuviera casi terminada, y resultó bella y provocadora. La creatividad de Carmela, no tiene límites.
Compartimos buenos momentos especialmente a la hora del café y almuerzo, pero también en otras horas, una cerveza o un vino. Una mañana de sábado teníamos programado una salida de campo grupal a la cima del Peñagolosa (1.815 metros), de la mano de Ricardo Carbonell, (uno de los colaboradores más asiduos que tuvimos en nuestro período en Vistabella, un gran apoyo). Recuerdo a Carmela, vestida de un negro impecable; la delicadeza de su perfume despejó cualquier duda de evadir una visita que parecía imposible, luego de una memorable noche de viernes junto a Hui-Ying Tsai y Jonas Rubin en la Tasca de Pili. De los que nos acompañaban en el grupo estaban los italianos Leonardo Cannistrà y Emmanuele Panzarini, creo que fue éste último quien le preguntó a Carmela si venía a escalar una montaña o a un desfile de modas. También pienso que no tenía claro los pormenores de la actividad, así como yo. No obstante ella y una parte del grupo subimos hora y media de camino, y luego nos refugiamos en el Santuario de San Juan de Peñagolosa a hidratarnos y meditar, mientras el resto del grupo regresaba victorioso de su hazaña.        

Noche de cine en la escuela de Vistabella del Maestrazgo, España
      
Ese mismo mismo sábado la organización me preparó un espacio en la escuela local, abierto a toda la comunidad, para conversar sobre cine latinoamericano, fue muy estimulante y reflexivo escuchar las impresiones de niños y adultos acerca de la luz, los colores y personajes de América Latina y el Caribe, al final de cuentas las buenas historias son universales. El lleno fue total, y todos quedamos con ganas de más.
Al finalizar la noche de cine, Ricardo Carbonell, nos ofreció su apartamento para compartir con el grupo, luego de un fin de semana motivante y productivo. La suerte estaba echada, en las montañas de la Comunidad Valenciana, resonaría la voz de Joe Arroyo.

Un abrazo grande,

Armando Bolaño
         

  

Comentarios